El crecimiento exponencial hace que el conocimiento sobre el tema gane cada día más lugar en la sociedad.

Las cifras no mienten y los casos de alergias alimentarias están aumentando rápidamente en el mundo entero. En Estados Unidos solamente, en los últimos 20 años, han crecido un 50% y ya son más de 33 millones las personas diagnosticadas con al menos una alergia alimenticia. Esto equivale a uno de cada diez adultos y a uno de cada trece niños, lo cual en términos porcentuales sería el 10% de la población estadounidense.
De qué se trata:
Las alergias alimentarias son la reacción exagerada del sistema inmune, ante las proteínas presentes en los alimentos. Sí, ese sistema que debería actuar apropiadamente para protegernos ante agentes dañinos como bacterias, infecciones o agentes tóxicos, responde desequilibradamente como si fuera que el alimento ingerido fuese un enemigo mortal.
El sistema inmune hace que el cuerpo responda agresivamente. Puede comenzar lentamente con un brote en manos, cara y torso, o con goteo de nariz, ojos llorosos o tos, y desencadenar rápidamente en vómitos, dolor de garganta y cierre de las vías respiratorias causando la pérdida del conocimiento.

Si no se actúa rápidamente, esa pérdida de aire, sumada a la caída drástica de la presión arterial, conocido como shock anafiláctico, puede causar daño irreversible de órganos, discapacidad física, muerte cerebral e incluso la pérdida de la vida. Es por eso que las personas con alergias severas deben llevar consigo su equipo de emergencia.
El kit de emergencia, que generalmente se conserva dentro de un estuche térmico, y se debe llevar consigo en todo momento y lugar, en caso de una exposición que desencadene una reacción alérgica, consiste de medicamentos antihistamínicos e inyecciones de epinefrina, que deben colocarse inmediatamente luego de percibir dos o más síntomas al mismo tiempo
El aumento creciente en Latinoamérica:
A pesar de que históricamente los casos de alergias se centraban regionalmente en Europa y Estados Unidos, los países latinoamericanos están sufriendo un rápido crecimiento, lo cual se experimenta como una transición epidemiológica acelerada. Las Asociaciones médicas (como la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica) estiman aumentos sostenidos que ya superan el 10% de prevalencia en algunas comunidades urbanas.
Investigadores analizan que las principales causas de este fenómeno se deben a un estilo de vida cada vez más occidentalizado: los alimentos ultraprocesados que están reemplazando el consumo de productos frescos, la urbanización de la vida que hace que la población se conglomere en ciudades cada vez más limpias y desinfectadas, y el uso cada vez más común de antibióticos.

Todo esto mencionado anteriormente causa una reducción marcada de exposición a bacterias benéficas durante la infancia, provocando que el sistema inmunitario de los niños se vuelve hipersensible. Dicha hipersensibilidad, según estudios científicos, sería la primera desencadenante de las alergias a las proteínas alimenticias.
Los principales alérgenos:
En el caso de los menores de 18 años, el maní (cacahuete), la leche de vaca, los mariscos, los frutos secos (almendras, nueces, avellanas, etc) y el huevo respectivamente son los alimentos que encadenan la lista. Mientras que para los adultos, los principales alérgenos son los mariscos y crustáceos, la leche de vaca, el maní, los frutos secos y el pescado.

En cuanto a los que se conocen como los “9 grandes alérgenos” son: la leche de vaca, los huevos, el maní, los frutos secos, los mariscos, el pescado, el trigo, la soya y el sésamo. Estos son aquellos reconocidos oficialmente por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA), los cuales son responsables de más del 90% de todas las reacciones alérgicas graves.
Cómo prevenir la muerte en caso de reacción severa
En caso de que una persona sea alérgica o de que un infante comience la alimentación complementaria y no se conozcan si es alérgico, es necesario estar informado y saber los síntomas de una reacción alérgica. A pesar de que puede ser diferente para cada persona e incluso cada reacción puede presentar distintos síntomas, las alergias alimentarias responden a un patrón sistémico:
Una vez que una persona toca, inhala o come el alimento, puede presentar síntomas tan pronto como pueden ser los minutos posteriores al hecho, o puede ocurrir hasta después de cuatro horas. Por lo tanto, durante este lapso es importante prestar atención a cualquier sintomatología que pueda darnos una señal de reacción.

Cuando las células del sistema inmune detecta a la proteína como peligrosa, se puede presentar urticaria (ronchas rojas que pican), angioedema (hinchazón de labios, párpados, lengua o rostro), náuseas, vómitos, cólicos, diarrea, congestión nasal, estornudos, tos, sibilancias, opresión en el pecho y dificultad severa para respirar debido a la inflamación y cierre de las vías aéreas (broncoespasmo). Por último, se dilatan masivamente los vasos sanguíneos, lo cual provoca una caída drástica de la presión arterial, mareos, pulso débil y rápido, pérdida de conciencia.
Conocer estos síntomas puede salvar vidas
En el preciso momento que se detecta que una persona está experimentando una reacción alérgica, se debe actuar de inmediato. Cada minuto que se espera, hará que el sistema inmune continúe atacando cada vez más agresivamente al propio cuerpo. Por lo tanto, los alergistas recomiendan proveer medicamentos antihistamínicos orales y, de continuar o agravarse, administrar rápidamente la inyección de adrenalina.

Seguidamente, es igual o más importante marcar a la línea de emergencia y llevar a la persona al hospital más cercano son, ya que la reacción puede continuar o agravarse. La pronta e inmediata atención médica, pueden hacer la diferencia entre si la persona se recupera o no, de la reacción alérgica.



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